El 33º Rally Dakar fue tan duro como los anteriores, o quizás más. Se sabe que es una competencia de larga duración. De gran resistencia física por parte de los pilotos y, también, de un buen mantenimiento de las máquinas, más allá de las técnicas y estrategias que cada equipo asuma para cada etapa.

Es una prueba dura de entrada, aunque va de menor a mayor. En la primera etapa, nomás, quedaron a la vera del camino nueve máquinas, de las 403 que largaron. Y eso que este tramo inicial fue el menos técnico y riesgoso de la carrera.

La etapa más dura de todas, y el gran filtro, resultó la sexta. El tramo entre Iquique y Arica fue tremendo. Fueron 57 las máquinas que quedaron entre las dunas del desierto chileno. Entre ellas, la Toyota de Miguel Reginato. Los abandonos por categoría en este tramo fueron lapidarios: 25 coches, 20 motos, 4 cuatriciclos y 8 camiones.

En las dos categorías que abandonaron más máquinas de las que llegaron, fueron los coches y los cuatriciclos. Entre los autos, fueron 84 los que quedaron en el camino y solo 55 los que arribaron a la meta. Los cuatriciclos abandonaron 16 y llegaron 14.

En cambio, las motos y los camiones fueron más resistentes. Abandonaron 75 motos y llegaron 94. Abandonaron 24 camiones y llegaron 41. Una competencia dura.